José Luis Alexanco desarrolló una de las aproximaciones más radicales y visionarias a la intersección entre imagen, tecnología y lenguaje dentro del contexto del arte español de la segunda mitad del siglo XX. Su práctica conecta medios tradicionales como el dibujo y la pintura con metodologías algorítmicas y procesos generativos, manteniendo una investigación constante sobre las posibilidades formales del signo, el cuerpo y la representación.
Entre 1968 y 1973 participó en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, en colaboración con IBM, donde desarrolló —junto al matemático José Barberá— uno de los primeros programas informáticos para la generación automática de formas plásticas en Europa: MOUVNT. Este software, considerado hoy un precedente temprano del arte generativo, articuló las bases conceptuales que sostienen toda su obra: el movimiento como principio generador, la figura como campo de transformación y la deformación como horizonte estético, técnico y político.
Paralelamente a su investigación formal, Alexanco fue una figura impulsora de algunos de los episodios más significativos de la historia de las vanguardias españolas. En 1971, junto al compositor Luis de Pablo, creó Soledad Interrumpida, una performance sonoro-visual que fusionaba tiempo, cuerpo y espacio como material escultórico. Al año siguiente organizaron conjuntamente los Encuentros de Pamplona (1972), el mayor acontecimiento de arte experimental celebrado en España durante el franquismo, que transformó la ciudad en un laboratorio de experimentación colectiva reuniendo a más de 350 artistas de cuatro continentes.
Su trabajo con sistemas algorítmicos nunca sustituyó su relación con los medios tradicionales, sino que la expandió y complejizó. A partir de los años setenta, su atención se desplazó progresivamente hacia la escritura, los alfabetos y los sistemas gráficos como estructuras de codificación visual, manteniendo un diálogo continuo entre dibujo, pintura y construcción del signo.
En 1978, en el contexto de la transición democrática española, Alexanco diseñó una tipografía experimental para la edición facsímil de la Constitución Española, publicada ese mismo año. Este alfabeto geométrico y modular derivaba directamente de los procesos desarrollados en el Centro de Cálculo. La tipografía sintetiza sus investigaciones sobre deformación, codificación visual y construcción del signo, aplicadas en este caso a un texto jurídico y simbólicamente fundacional. Mediante un sistema visual basado en la fragmentación, las estructuras reticulares y la geometría generativa, Alexanco introdujo una reflexión crítica sobre el lenguaje, la normatividad y la representación: las cuestiones que anteriormente operaban sobre la forma de la figura o del cuerpo se trasladaban ahora al campo de la significación lingüística y, por extensión, al propio aparato jurídico de la Constitución.
Esta operación convirtió el texto constitucional en una superficie donde lo normativo y lo visual quedan situados en una tensión constante. El alfabeto funciona como un código visual autónomo, donde cada letra deriva de variaciones mínimas dentro de un sistema geométrico autoimpuesto. Desde una perspectiva crítica contemporánea, esta edición puede leerse como una forma de señalar los límites, tensiones y ambigüedades de aquel momento histórico: un nuevo lenguaje para un nuevo orden, aunque todavía construido sobre estructuras heredadas y profundamente controladas.
Su obra ha sido expuesta en instituciones como el Centre Pompidou de París (2023); LACMA, Los Ángeles (2022); The Kitchen, Nueva York (1980); SculptureCenter, Nueva York (1981); el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid (2015, 2021); MACBA, Barcelona (2018, 2022); Artium Museoa, Vitoria (2021); y el Museo Nacional de Arte de Damasco (2009), entre otras.
Su trabajo forma parte de numerosas colecciones públicas y privadas, entre ellas el Victoria & Albert Museum de Londres; The Chase Manhattan Bank de Nueva York; el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid; MACBA, Barcelona; Artium Museoa, Vitoria; la Jordan National Gallery of Fine Arts de Ammán; y la Fundación Juan March de Madrid, entre otras.

