Silvia Bächli realiza intervenciones bidimensionales sutiles y no invasivas, creando condiciones para encuentros con sus obras que trascienden sus límites materiales y se convierten en entornos. Su trabajo representa también ecos corporales, donde la línea y la planitud sintetizan elementos expresivos fundamentales. En el juego entre dibujo y arquitectura, los vacíos visuales se enfatizan pero se cargan de significado: espacios que contienen la memoria de los gestos de la artista, latentes en la continuidad invisible de dimensiones armónicas y el ritmo de sus trazos.
Su proceso creativo, de carácter casi ritual, se articula en fases sucesivas: una producción inicial espontánea de imágenes con formas elementales, una selección rigurosa de los dibujos más esenciales y, finalmente, la composición de "ensembles" —constelaciones de pared en las que los dibujos individuales se integran en una estructura mayor. En estas configuraciones, el blanco de la pared no opera como fondo neutro sino como agente activo que une las piezas en una atmósfera orgánica abierta, del mismo modo en que el silencio articula la música.
Los montajes expositivos —diseñados por la propia artista— toman prestadas estrategias del arte de instalación y se convierten en componentes esenciales de su trabajo, subrayando la importancia de la experiencia física del espectador en el espacio: inmediata, multidimensional, presente y poética.
Su práctica está fundamentada en una comprensión radical del dibujo como herramienta de pensamiento y dispositivo espacial. Lejos de operar como mero medio representacional, el dibujo se despliega en su obra como ejercicio perceptivo, una forma de construir tiempo, memoria y atención. En este sentido, la obra de Bächli expande el campo del dibujo hacia la composición espacial y la experiencia corporal, cuestionando con elegancia los límites convencionales entre performance, cuerpo, obra y espacio.
Silvia Bächli se formó en la École d'Arts Appliqués de Basilea y posteriormente en la École Supérieure d'Arts Visuels de Ginebra. En 1981 cofundó el espacio alternativo itinerante Filiale Basel. Desde 1993 hasta 2016 impartió clases en la Staatliche Akademie der Bildenden Künste de Karlsruhe. En 2009 representó a Suiza en la 53ª Bienal de Venecia. Entre sus exposiciones individuales más destacadas figuran Brombeeren en la Pinakothek der Moderne (Múnich, 2014), Shift en la Kunsthalle Karlsruhe (2019), Along Long Lines en el Weserburg Museum für Moderne Kunst (Bremen, 2022), They've Turned into Each Other. Which Is Which? en el Kunstmuseum Winterthur (2024), Partitura en el Centro Botín (Santander, 2024) y before en el Museo Morandi (Bolonia, 2025). Ha participado en exposiciones colectivas en la Fondation Beyeler (Basilea, 2019), el Kunstmuseum Basel (2023, 2024–2025), el Centre Pompidou (París, 2010) y la Albertina (Viena, 2015). Entre sus reconocimientos destacan el Premio Meret Oppenheim (2003), el Premio de Dibujo Contemporáneo de la Fondation Daniel et Florence Guerlain (2007), el Hans-Thoma-Preis (2007) y el Kulturpreis de la Ciudad de Basilea (2014). Su obra forma parte de colecciones como las del MoMA (Nueva York), el Centre Pompidou (París), el Museum für Moderne Kunst (Fráncfort), el Kunstmuseum Basel, el Kunstmuseum St. Gallen, la Staatliche Graphische Sammlung (Múnich), la Neue Pinakothek (Múnich), el MAMCO (Ginebra), el Art Institute of Chicago, el Kunstmuseum Winterthur y la Fundación Botín (Santander), entre otras.

