La obra de Soledad Sevilla se articula en torno a la exploración de las relaciones entre pintura, espacio, geometría y subjetividad, combinando el rigor analítico con una búsqueda sostenida de experiencia sensorial y emocional. A lo largo de su trayectoria, pintura e instalación no son campos separados sino la extensión natural de uno sobre otro: la obra pictórica se despliega en el espacio y el espacio se convierte en componente estructural de la experiencia del espectador. En sus instalaciones —frecuentemente concebidas en diálogo con contextos específicos— la luz es elemento central, y el espacio expositivo funciona como escenografía en la que la percepción física, poética y sensorial del visitante se activa plenamente.
Su lenguaje visual, construido sobre la pureza de la línea, el ritmo y las estructuras modulares, atraviesa distintas etapas sin abandonar un eje común: la trama y la variación como formas de conocimiento. Desde su participación en el Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas del Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid a finales de los años sesenta hasta sus series más recientes, Sevilla ha mantenido lo que ella misma describe como el mismo cuadro pintado a lo largo de toda una vida.
Su práctica establece diálogos continuos —formales y conceptuales— con movimientos como la abstracción geométrica, el arte concreto, la abstracción lírica y el Op-Art, al tiempo que elabora reinterpretaciones de hitos de la historia del arte y la cultura española, desde Las Meninas de Velázquez hasta la arquitectura andalusí de la Alhambra. El resultado es un cuerpo de obra de singular coherencia, en el que la emoción y el rigor, lo íntimo y lo público, la forma y la materia se funden en una poética de la luz y el espacio.
Soledad Sevilla (Valencia, 1944) se formó en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi de Barcelona y entre 1969 y 1971 participó en el Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas del Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid. Entre 1980 y 1982 residió en Boston gracias a una beca del Comité Conjunto Hispano Norteamericano para Asuntos Culturales, realizando estudios en la Universidad de Harvard, experiencia decisiva en el desarrollo de su serie Las Meninas. Ha presentado exposiciones individuales en instituciones como el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Sevilla, 1985), el Palacio de Velázquez del Museo Reina Sofía (Madrid, 1995), el IVAM (Valencia, 2001), el Palacio de Cristal del Museo Reina Sofía (Madrid, 2011–2012), el Centro José Guerrero (Granada, 2015), el Museo Patio Herreriano (Valladolid, 2021) y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid, 2024), donde se presentó la retrospectiva Ritmos, tramas, variables, comisariada por Isabel Tejeda. Actualmente presenta Esperando a Sempere en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA, febrero–mayo 2026), comisariada por Rosa Castells. Entre sus reconocimientos destacan el Premio Nacional de Artes Plásticas (1993), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2007), el Premio Velázquez de Artes Plásticas (2020) y el nombramiento como Doctora Honoris Causa por la Universidad de Granada (2020). Es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia y de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Su obra forma parte de colecciones como las del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el IVAM, el MACBA, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el ARTIUM, el Museo del Prado, la Fundación Juan March, la Fundación Helga de Alvear, la Colección Banco de España, la Colección BBVA, el Perez Art Museum (Miami), el Marugame Hirai Museum of Contemporary Spanish Art (Japón), el Künstmuseum Malmö (Suecia) y el Parlamento Europeo, entre otras.

