Regina de Miguel: Exposición individual
There is no scientific reason to think that we, even with space travel, are going to survive as a species forever, certainly not by biting off the hand that feeds us, which is exactly what we are doing.
Lynn Margulis.
Rising Anxiety se sitúa entre las turbulencias internas de la subjetividad moderna alienada y las perturbaciones de una atmósfera igualmente desequilibrada. Planteado como un híbrido de géneros clásicos entre la geografía, la ciencia y la ficción: el islario y el bestiario, históricamente asociados con exploraciones y descubrimientos, pero al mismo tiempo constituyendo un terreno propicio para fabulaciónes utópicas. Ambos se combinan aquí para dar cuenta de un colapso ya diagnosticado como Ansiedad Climática.
Visita Interiora consiste en una instalación con diversos elementos: espejos y esferas de obsidiana que registran gráficos estadísticos de las múltiples formas de violencia ejercidas sobre las mujeres en el estado de Guanajuato, México. Gráficos que, en su formalización, se asocian al registro de las sacudidas de la tierra a modo de representación sísmica. La obsidiana es, por su conexión con lo telúrico, lo mitológico y la tradición histórica, el resultado de una acción geológica implacable, efecto del rápido enfriamiento y solidificación de la lava.
Fundación busca rememorar los sucesos acontecidos en las Minas de Río Tinto en 1888, el llamado Año de los Tiros. Fue en ese momento cuando tuvo lugar la primera manifestación ecologista de la Historia, que terminó en una masacre en la localidad onubense.
Río Tinto es actualmente un laboratorio para la comprensión del espacio cósmico, ya que, junto con Atacama e Isla Decepción (escenarios de otros proyectos de la artista), se ha convertido en uno de los llamados análogos de Marte en nuestro planeta. Pero Río Tinto también es la mina más antigua de la humanidad, y su suelo uno de los más explotados desde que Tartessos e íberos comenzaron a trabajar allí hace más de 5.000 años. Un escenario de ecofagia milenaria.
Por ello, las imágenes capturan un paisaje telúrico, fetiche de la explotación planetaria, en el que una figura misteriosa parece emerger de las profundidades para ofrecernos un canto que recuerda que, incluso hoy, más que el espacio exterior, lo subterráneo, lo geológico, es la frontera final contemporánea. El lugar del oro, del petróleo y de los huesos será también el lugar desde el que podrían surgir nuevas alianzas.

