Exposición colectiva: Doble piel

30 Abril - 19 Junio 2021 MAISTERRA
Exhibition text

‘Doble piel’ es la primera exposición que realiza la galería tras la experiencia del ciclo Encuentro en el que, a lo largo de nueve meses, se expuso el trabajo de treinta artistas en diez exposiciones que, despojadas de elementos externos como las inauguraciones o las notas de prensa, buscaron vivificar la experiencia personal con la obra de arte. Ahora que volvemos a la programación regular, la memoria del ciclo se hace presente en nuestra actividad alejándonos de un modelo expositivo amnésico que equipara novedad con calidad y alienta el mito del artista autosuficiente. Uno de los propósitos de esta exposición es reivindicar de forma natural los vínculos generacionales entre artistas, en especial aquellos que se despliegan de forma casi inconsciente al margen del casillero de las referencias directas. Como si de polen se tratara estas uniones germinan sin que identifiquemos su procedencia y sin advertencia previa dan pequeñas sacudidas al relato predominante. Es así como entendemos esta muestra compuesta por obras nuevas de Daniel Jacoby puestas en relación con obras de Darío Villalba creadas hace cincuenta años.

 

En 1973 Darío Villalba recibe el Premio Internacional de Pintura de la XII Bienal de Sao Paulo por sus retratos encapsulados de personas a los márgenes de una sociedad orientada al consumo. Unos nuevos apátridas que el artista presenta suspendidos y aislados como si fueran muestras de una sociedad en observación. En ese mismo año Pablo Guerrero, un joven peruano de veinte años recién llegado a Lima, abre un pequeño comercio de ropa de algodón en el distrito de Gamarra. Pronto tendrá un gran éxito empresarial y, tras un viaje a Australia en el que quedó prendado de su civismo y modernidad, pondrá el nombre Sidney a todas sus tiendas como homenaje a una sociedad idealizada y a la que desearía que su Perú natal se pareciera. La historia de un self - made venido de la nada y convertido por los medios de comunicación en símbolo aspiracional de los más desfavorecidos será el punto de partida de “Sidney y la guerra de Guerrero”, una serie de esculturas que Daniel Jacoby comenzó a realizar en 2015 y que ha desarrollado a lo largo de estos años en paralelo a su trabajo audiovisual. Realizados en metal, los Sidneys se desdoblan en el espacio como un mecano de formas angulosas y afiladas cuyas extremidades aparecen embutidas en ropa interior que retorcida y estirada se ajusta a la planicidad de la superficie perdiendo su cualidad anatómica. Esta deformación de la ropa fue un recurso usado muy a menudo en los mercadillos donde se estiraban y se clavaban las prendas en las paredes de las tiendas para así demostrar la calidad del algodón. Contrario a la imagen idealizada que de uno mismo que proyecta el maniquí en un escaparate, el consumidor de Gamarra no busca una identidad y pertenencia de grupo a través de la moda sino poder vestirse gastando lo menos posible. 

 

Una década antes de su gran éxito internacional Villalba busca, al igual que otros jóvenes artistas, superar un informalismo academicista que anclado en una autonomía del gesto se muestra inhábil para reflejar los cambios sociales que se estaban produciendo en la década 1960. Las ciudades se pueblan de nuevas imágenes y signos que urgen de nuevos códigos de representación capaces de absorber una realidad repleta de escaparates y anuncios que generan mensajes en constante tránsito y transformación. Una nueva concepción del movimiento y del color será la clave para sacar la mirada del artista de los confines del estudio. La nueva generación de artistas apoyándose en recursos como la ruptura del marco pictórico, la repetición de la imagen o la fragmentación secuencial de la figura, diseccionará el movimiento en lugar de accionarlo mediante el gesto pictórico. El color se liberará de la cualidad matérica y de la sobriedad existencial propia del informalismo para aplanarse y fundirse en el fondo pictórico, emulando el tono mecánico y artificial de las imágenes interpuestas por los medios de comunicación y la publicidad. 

 

Las pinturas encapsuladas presentes en esta muestra sitúan a Villalba en ese nuevo paradigma creativo de ecos de Pop británico. A través de esas burbujas de metacrilato se nos presenta gente corriente de una sociedad que va ensanchando los centros urbanos: limpiabotas, fotógrafos, trabajadores de oficina o jugadores de rugby. Bandas de colores eléctricos recorren sus cuerpos arrancados del plano pictórico, mientras en la parte de atrás teñida de fucsia fluor la figura ha desaparecido quedando tan solo la silueta de su sombra. 

 

Cincuenta años separan las obras de Darío Villaba y de Daniel Jacoby. Un instante bajo la doble piel.

Installation Views