Exposición colectiva: Exposición colectiva
El arte no está propiamente en el lienzo o en el objeto, sino en un lugar intermedio entre la obra y el espectador,
está en tierra de nadie, o mejor en una tierra compartida.
Juan Navarro Baldeweg
En la década de los años setenta del siglo pasado, el arte español asistió a la construcción de un nuevo paradigma en la relación del artista con el paisaje, cuyos elementos centrales fueron la subjetividad, la interacción social y su despliegue posible, tanto en las disciplinas tradicionales –especialmente la pintura y la escultura–, como en los nuevos medios y en las vertientes de acción y conceptuales. Fue protagonizado fundamentalmente, aunque no solo, por los artistas reunidos en esta exposición: Nacho Criado, Mitsuo Miura, Juan Navarro Baldeweg y Adolfo Schlosser, quienes establecieron una nueva relación del arte con la naturaleza, y expresaron, con relevante nitidez, una poética diferente, en la que concurrían el minimalismo, el povera, el land-art y el arte conceptual, así como prácticas procesuales, o algunas derivas de la combinación entre arte y ciencias físicas. La sinergia del cuerpo de trabajo de estos cuatro artistas transmite una intensa carga de seducción y una elevadísima capacidad evocadora.
Nacho Criado tiene como motivo principal cierta antropología cultural surgida tanto de su entorno rural de nacimiento y crianza en un pueblo andaluz, como de un aprecio diferente de los elementos acuáticos, terrestres, botánicos o meteorológicos y, también, y en alto grado, una simbología mitológica asentada en el pasado de su tierra.
Mitsuo Miura hace del paisaje lugar de la experiencia y coincidencia con la magia visual de su formulación, sea esta a través de los números o de las dimensiones, de la geometría, de la arquitectura o de las cosas ubicadas en su punto exacto y más revelador. La costa de Almería, en su ciclo Playa de los genoveses y el corazón mismo del bosque, en Paisaje silencioso, son el centro epifánico de nuestro deslumbramiento.
La luz, el equilibrio –y sus indeterminaciones–, el gesto no biográfico, las perplejidades perceptivas del espectador y una poética emanada de los elementos físicos, han guiado parte de la labor fundamental del artista y arquitecto Juan Navarro Baldeweg. Sus pinturas, piezas escultóricas, ambientes, e instalaciones en las que la luz, la fuerza de la gravedad, el magnetismo, o la música, trazan una definición poética del lugar que lo convierte en espacio de significación.
Un denominador común de las piezas de Adolfo Schlosser es, más que el descubrimiento de la geometría subyacente a las formas naturales, la invención de otra, superpuesta a ellas o en ellas integrada, que, de algún modo, nos revela el orden secreto del mundo.
Mariano Navarro

