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Tácitos y sordos constituyó la primera exposición individual de Jerónimo Elespe en una institución museística. Presentada en el CAC Málaga, la muestra reunió una selección de pinturas de pequeño formato realizadas entre 2009 y 2011.

 

Entre Madrid y Nueva York, Jerónimo Elespe cursó estudios de Bellas Artes en la Universidad de Yale (New Haven, Connecticut). Su formación académica en Estados Unidos, junto con los años de residencia en Nueva York, ha sido determinante en la configuración de una práctica pictórica profundamente personal, articulada a partir de un amplio entramado de referencias artísticas y literarias.

 

Si bien su obra ha sido vinculada con frecuencia a las principales corrientes de la pintura contemporánea, la práctica de Elespe integra influencias de muy diversa naturaleza que no siempre se revelan de manera inmediata. Entre ellas se encuentran la música de Daniel Johnston, los cómics de Henritte Valium, la pintura de Chardin, Philip Guston y Joan Mitchell, así como la obra de artistas asociados al Minimalismo y al Posminimalismo, como Fred Sandback y Barry Le Va. Del mismo modo, referencias literarias recurrentes —entre ellas Edgar Allan Poe, Jun'ichirō Tanizaki y J. D. Salinger— atraviesan de forma constante su producción.

 

Desarrollada principalmente durante la noche, la pintura de Elespe se construye mediante la superposición gradual de delicadas pinceladas en gamas de violetas, azules, grises y negros. El prolongado proceso de elaboración de cada obra —que en ocasiones se extiende durante varios años— responde a un método de trabajo basado en la acumulación paciente de sucesivas intervenciones. Esta práctica transforma la experiencia cotidiana en imágenes de marcada intensidad introspectiva y de una profunda dimensión autobiográfica.

 

La exposición reunió treinta y cinco óleos sobre aluminio, con formatos comprendidos entre los 6 × 4 cm y los 50 × 35 cm. Instaladas con una presencia casi imperceptible sobre el muro, las obras exigen una observación atenta y cercana. Bajo su apariencia contenida se despliega un complejo entramado de referencias a la esfera doméstica, la memoria y el entorno inmediato del artista. Pinturas como Los Afónicos (2011) evocan el hogar como un espacio que oscila entre el refugio y el confinamiento.

 

Junto al ámbito doméstico, el estudio del artista constituye el segundo eje conceptual de la exposición. Obras como Trastero (2009–2011) e Inward (2010–2011) exploran la permeabilidad entre ambos espacios, convirtiendo la tensión entre lo doméstico y el lugar de trabajo en una metáfora del propio proceso creativo.

 

Aunque parte de experiencias autobiográficas, la obra de Elespe transforma a familiares y personas de su entorno cercano en figuras pertenecientes a una realidad paralela y ficticia. Esta constante oscilación entre realidad e invención encuentra su correlato en la investigación del artista sobre las posibilidades del lenguaje pictórico. Obras como Los Sordos (2008–2011) y Chaih-Kah (2009–2011) evidencian un proceso acumulativo de anotación, próximo a la lógica de un diario abstracto, desarrollado a lo largo de meses e incluso años.

 

La exposición incluyó asimismo dos cortometrajes realizados en colaboración con el cineasta experimental Chanatip Yodprachong. Al igual que las pinturas, Howng Phapwaat (2011) y Kang Kohk (2011) funcionan como registros íntimos del entorno que rodea el estudio y el hogar del artista. Aunque la pintura constituye el núcleo de la práctica de Elespe, su aproximación al cine experimental y a la música desempeña un papel esencial en el desarrollo y la articulación de su pensamiento artístico.

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